Estoy conmovida hasta el tuétano. Llevo una semana con una montaña rusa de emociones que me llegan sin parar. Por ratos, lloro, por ratos río otros tanto me asusto. Escucho historias, veo imágenes, veo las calles.

Me siento increíblemente afortunada de que mi familia y los míos estén bien, por supuesto acompañado de un sabor amargo de boca por aquellos que no lo están.

Caminar por Ocotepec, el Centro de Cuernavaca, los diferentes poblados de Morelos deja una sensación de zozobra e impotencia. Da también señales de la increíble fragilidad del ser humano y sin embargo en un contraste impresionante deja también una clara huella de la fuerza que poseemos.

Aquellos que no tienen casi nada y aún donan. Aquellos que con sus casa derrumbadas apoyan al vecino. Aquellos que desde sus casas y con sus amigos organizan donaciones. Aquellos que a pesar del terror que son presas sin importar si sus casa sufrieron daños apoyan en lo que pueden. Aquellos que prestan un oído una taza de té, una chela, o un momento a aquellos que han salido a brigadas. Aquellos que aún sin poder dormir en sus recámaras ofrecen un cuarto, una lugar para cargar el cel, el baño. Aquellos que a pesar de la desgracia, el clima, los temblores, los huracanes, comparten las risas, los cantos, el Himno, el Cielito Lindo. Aquellos que no son mexicanos pero ya lo son por reaccionar como mexicanos ante esta tragedia. A los millenials por los que nadie daba un peso y valen todo su peso en oro. A los niños y niñas que están regalando sus colores, sus peluches y ropa para ayudar a otros. A los amigos que hace años no veía y que ahora nos reencontramos para ayudar. A los amigos que he hecho a raíz de esto. A la comunidad internacional que está pendiente de nosotros. Los brigadistas, los topos, el ejército, los viene viene,los hippies, los darks, y todos aquellos que ayudan, que comparten que se organizan. Al espíritu mexicano que nos permite reirnos a pesar de todas contrariedades. Que nos hace mandarnos mensajes de aliento, bromas a través de los donativos. A las personas que cocinan para otros.

Todos ustedes, todxs nosotrxs, me dan esperanza, fé, alegría. Me conmueven pues hasta el tuétano. Gracias, gracias, gracias.

Esto no se acaba hasta que cada mexicano tenga un ntecho digno donde vivir, y no me refiero sólo a los afectados por el sismo.

En Caminando Unidos es centro de acopio permanente para los afectados de los pueblos de Morelos. También mis amigos y familia de fuera de México pueden hacer donativos a través de Caminando. O en mi cuenta personal.

El apoyo lo estamos entregando de mano en mano para que llegue en la medida de lo posible a las más personas posibles.

Mónica Carmona.

Coordinadora de Caminando Unidos.