Historia





Caminando Unidos comienza como una iniciativa de un grupo de personas con fuerte compromiso social y evangélico, que toman la decisión de “caminar unidos” con la intención de establecer la nueva comunidad de Ahuehuetitla.

Así, desde el año 1990, apoyamos a niños y niñas en sus tareas escolares, con distintos talleres lúdicos y de desarrollo humano. Construimos en comunidad una pequeña biblioteca de cartón y lámina para tener un espacio propio dónde realizar las actividades.

En 1994 percibimos que hay un grupo de niños más marginados que el resto, que no van a la escuela, con quienes iniciamos clases de alfabetización. A este grupo se van sumando poco a poco más niños, de tal forma que organizamos subgrupos por edad, atendidos por 4 personas.
A partir de la convivencia, se evidencia la necesidad de nutrición de nuestros niños junto con nuestra intención de brindarnos un espacio de desarrollo más humano e integral. Hasta entonces todo el trabajo se hace de forma voluntaria, y nos damos a la tarea de buscar financiamiento para mejorar esa condición humana.

En 1995 se inicia un programa de talleres de formación en oficios, dirigido tanto a los niños participantes en Caminando Unidos como a la comunidad en general.

En el año 1998, se consigue permiso para desarrollar las actividades en “El Seminario Pasionista”. Donde nos prestan un espacio que adecuamos como salones. Para entonces se definen los grupos en; primaria inicial, primaria avanzada, alfabetización. Se inician los talleres de corte y confección y el taller de papel reciclado junto con la creación del Preescolar comunitario, que surge a partir de la necesidad que percibimos entre nuestra población de cuidar de los suyos (sus hermanos), sin apartarse de las actividades.

En el año 2001, gracias en gran parte a las donaciones que recibimos y gracias a la donación del terreno que hasta entonces ocupamos, nos constituimos legalmente como Asociación Civil.
Se inicia así la construcción de lo que ahora es la Casa Comunitaria Ann Choi Wollman – Donald Hessler, que de acuerdo a las necesidades y posibilidades que se nos presentan ha ido transformándose.

En el 2002 utilizamos “La Casa Blanca”; un predio nunca estrenado por la Secretaría de Gobernación, que nosotros ocupamos pacíficamente, mientras se construía nuestra casa comunitaria.

Del 2003 a la fecha, ha sido posible la profesionalización de las actividades que se realizan en la casa comunitaria; contar con un espacio propio ha permitido una mejor estructuración de las actividades y al mismo tiempo ha creado un sentido de pertenencia en las familias.

En el año 2005 se concluye la primera etapa del proceso de investigación iniciado en 2001. Una investigación que se adentra y muestra las condiciones de vida (pobreza), en las que viven los miembros del centro comunitario. Esto nos permite acercar más la propuesta pedagógica a la realidad de los niños. Y resulta un ejercicio que permite mayor cercanía con las madres de familia.

En el año 2008 y tras un análisis de la situación nos hemos dado cuenta que no basta con crear el espacio educativo como tal. Que la experiencia y las condiciones de vida nos han mostrado contundentemente, la realidad inmutable por lo menos en apariencia, a la que se enfrentan nuestros niños. La necesidad de brindar una alternativa concreta, real, palpable y alcanzable para nosotros, donde no estemos expuestos a la muerte, al abandono, a la perdición, a la completa falta de esperanza real, en un mundo que nos ha mostrado sistemáticamente que no hay espacio. Creemos que sí lo hay, y hay que construirlo.

Entendemos que es importante apuntalar el sentido comunitario, la organización entre la población participante, y sobre todo crear condiciones para que los jóvenes tengan alternativas reales para el futuro. Así que desde finales de 2008 empezamos a implementar un cambio en nuestro currículo educativo; iniciamos actividades sustentadas en los procesos de Transformación Creativa, de Juan David García. Esta metodología está basada en la evolución de la humanidad; comienza con la Prehistoria y sucesivamente avanza en esa línea, completando la transición de la Prehistoria a Sumeria en diciembre de 2010.

Estamos enfocados en la formación de guerreros éticos y con valores (formación de liderazgo), comenzando con los Cuatro Acuerdos Toltecas, de Miguel Ruiz; además de talleres con un fuerte acento ecológico pues la población se ha interesado en la ecología y las medidas que podrían convertir a su barrio, quizá, en el primer barrio sustentable en un medio de pobreza extrema.

Sumándose a ese método en el 2014 un taller en conjunto con CIDEL Centro de Investigación en Desarrollo Ético implementando el Modelo  EUDE (www.eude.org)  que involucra a jóvenes de entre 12 y 13 años.  El taller está orientado a generar una mayor conciencia en los jóvenes y proveerlos de las herramientas necesarias para que, ulteriormente, alcancen a desarrollar resiliencia.